sábado, 8 de diciembre de 2012

Ernest Beaux y Chanel No 5

Gabrielle Chanel tuvo una infancia desgraciada. Nacida en Bonheur, en Saumur en 1883 perdió a su madre a los doce años y su padre la ingresó en el orfanato de Corréze.
En 1910 se instaló en el número 21 de la parisina calle Cambon y abrió la primera tienda de modas. A la celebridad de sus sombreros se le unió pronto la de sus vestidos. Fue la primera en explotar el diseño del atuendo deportivo con un género hasta entonces despreciado o minusvalorado: el género de punto. La Guerra Mundial obligó a adoptar a la mujer una vestimenta práctica, sin corsé, con jersey levita, o vestido camisa, todo ello para facilitar sus movimientos en la fábrica, o en su nueva conquista: la oficina.

"Una mujer que no se perfuma no tiene porvenir" solía decir repitiendo una frase de Paul Valery, uno de tantos amigos.
Fue una de las primeras en asociar perfume y costura, "Chanel No 5". Su perfume, que tenía que ser único, no podía parecerse a ningún otro. Su estilo fue sencillo, práctico, elegante. La solución la encontró en Ernst Beaux, el mejor compositor de perfumes de la época.

Al famoso No 5 le siguió el No 22, Cuir de Russie, Gardenia y Bois des Illes. También lo hicieron el No 19 (día de nacimiento de Chanel), "Pour Monsieur", "Cris talle" (femenino) y "Antaeus pour homme". Falleció en París rodeada del éxito en 1971.


                                    

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