miércoles, 21 de septiembre de 2011

En el otoño, las fragancias oceánicas dejan paso a las dulces y florales, que parecen abrigar la piel

Apenas una estela, un halo de su perfume, bastan para recordar a una mujer, quizás, para toda la vida. Pero también para detestarla. Así es el poder de la fragancia, cuyo impacto es más fuerte aún que el visual o el auditivo, ya que los olores tienen la capacidad de ingresar directamente al sistema límbico del cerebro, donde se toman las decisiones de aceptación o rechazo, placer o dolor, seguridad o peligro. Transmitir un aroma agradable inspira confianza, seguridad, elegancia, exclusividad, sensualidad y un sinfín de emociones.

La elección del perfume no es un acto inocente, tiene que ver con la personalidad y con lo que uno quiere mostrar. "A mí, por ejemplo, no me gusta que el perfume llegue antes que yo, sino que me acompañe", confiesa Josefa de Basbus, quien conoció las más importantes fábricas de perfumes de Francia. La tendencia de esta temporada es el floral dulce, anuncia tras recorrer los lanzamientos de las distintas marcas. Pero aclara: "no es que haya un perfume de invierno y otro de verano. De hecho, el lanzamiento de un producto se hace al mismo tiempo en Europa y aquí, en dos estaciones opuestas".

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"Una mujer debiera poder usar el mismo perfume todo el año. Sin embargo, en climas como el nuestro, los aromas muy intensos y pesados suelen incomodar en el verano. Cuando hace calor uno prefiere notas frescas. En cambio, en invierno uno se anima a notas más pesadas", explica la empresaria. "Cuando hace frío uno necesita sentirse más abrigado con alguna fragancia dulce o amaderada", agrega Pedro Torres (de La Isla). "Pero lo más importante es que cada persona encuentre el perfume que la defina y la represente", sugiere. Decía la memorable Coco Chanel: "el perfume anuncia la llegada de una mujer y alarga su marcha".

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